. Alicia

-¿Quién eres tú?
. Apenas sé, señor , lo que soy en este momento... Sí sé quién era al levantarme esta mañana, pero creo que he cambiado varias veces desde entonces.
-¿Qué quieres decir con eso? ¡A ver si te aclaras contigo misma!
.Temo que no puedo aclarar nada connnigo misma, señor, porque yo no soy yo misma, ya lo ve.
-No veo nada
. Temo que no podré explicarlo con más claridad, porque para empezar ni siquíera lo entiendo yo misma, y eso de cambiar tantas veces de estatura en un solo día resulta bastante desconcertante.
No resulta nada -
.Bueno, quizás usted no haya sentido hasta ahora nada parecido, pero cuando se convierta en crisálida, cosa que ocurrirá cualquier día, y después en mariposa, me parece que todo le parecerá un poco raro, ¿no cree?
--Ni pizca -
. Bueno, quizá los sentimientos de usted sean distintos a los míos, porque le aseguro que a mi me parecería muy raro.
-¡A ti! ¿Quién eres tú?
.Me parece que es usted la que debería decirme primero quién es.
-¿Por qué?
.......
--¡Ven aquí! ¡Tengo algo importante que decirte!
-¡Vigila este mal genio! --sentenció la Oruga.
.¿Es eso todo? -
-No.
- Así que tú crees haber cambiado, ¿no?
. Mucho me temo que si, señor. No me acuerdo de cosas que antes sabía muy bien, y no pasan diez minutos sin que cambie de tamaño.
-¿No te acuerdas,de qué cosas?
. Bueno, intenté recitar los versos de "Ved cómo la industriosa abeja... pero todo me salió distinto, completamente distinto y seguí hablando de cocodrilos.
-Pues bien, haremos una cosa.
.¿Que?
-Recítame eso de "Ha envejecido, Padre Guillermo..." --Ordenó la Oruga.
(...)
-Eso no está bien
.No, me temo que no está del todo bien . Algunas palabras tal vez me han salido revueltas. -Está mal de cabo a rabo-
......*
-¿Qué tamaño te gustaría tener?
.No soy difícil en asunto de tamaños . Sólo que no es agradable estar cambiando tan a menudo, sabe.
-No sé nada.
--¿Estás contenta con tu tamaño actual?
. Bueno, me gustaria ser un poco más alta, si a usted no le importa. ¡Siete centímetros es una estatura tan insignificante!
-¡Es una estatura perfecta! .
.¡Pero yo no estoy acostumbrada a medir siete centímetros!
-Ya te irás acostumbrando
Esta vez Alicia esperó pacientemente a que se decidiera a hablar de nuevo.
-Un lado te hará crecer, y el otro lado te hará más peqeña.
. Un lado ¿de qué? El otro lado ¿de que?
-De la hongo, tonta!
.... -
.Y ahora ¿cuál será cuál?
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