Mostrando entradas con la etiqueta José Sbarra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Sbarra. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de agosto de 2015

Si hasta respiro exageradamente...

"Hay que querer. Hay que querer y seguir queriendo. No parar de querer aunque te digan que no"


¿Y quién se atreve a sostener que mi corazón es una locura? ¿Y quién se atreve a sostener que mi corazón no es una locura?
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Emoji.......................................................................................................Emoji





(....) poema para el sino

hoy no te querré
lo he pensado mucho y así será
necesité largos días largas noches largas horas
para que hoy sea el día en el cual no te querré

la mano de un anciano le da ternura al bastón
lo veo en la plaza solo/ de alguna u otra manera de viejos
o en algún momento conocemos detalladamente
el significado y el karma de la cosa soledad y sus asuntos

por algún motivo que desconozco mirando el bastón
pensé en vos
seguramente de viejo me seguirán gustando las plazas
por ver si te quiero también para cuando sea viejo
hoy no te querré

aún no conozco cosa que justifique mejor la injusticia
que el amor
por ver si de verdad te quiero hoy no te querré
ni bien me veas te darás cuenta de que ya no te quiero



hace unos días pensaba,
mientras veía tus ojos,
que no te conozco.
Llevamos tiempo amor camino y yo no te conozco

Más de una vez lloré en tu pecho, no por vos,
por alguna otra cosa.
Pensé en el equilibrio, en las proporciones, te di lugar...
vi tu aura blanca y yo no te conozco.

Todo este tiempo te encontré en mis noches,
en mi silla, en mis mates,
con mi gato en tus piernas y no te conozco...
todo este tiempo me diste aire y yo no te conozco


Tampoco conozco algo que moleste más que el orgullo,
parte de mi orgullo, este yo con vos quedó desnudo
y expone sus enclenques formas en medio de un estadio
lleno de atletas...
me queda la vergüenza y de gusto,
porque vergüenza ha de ser lo que uno siente tras la pérdida.
Tampoco sé si te perdí o si es algo de los ciclos que concluyen


cortarse con algo duele y no hay manera de no cortarse
cuando de ambos lados estas palabras tienen filo.
-me estoy muriendo de amor y lo único que siento es rabia-
algo habrá pasado entre nosotros para que quiera envejecer con vos
en fin
hoy no te querré
por ver si de verdad te quiero hoy no te querré



  umbral a más ver



                                                          

duele
pero crucemos
no queda otra
el punto es el punto
todo adiós te desata

todos espiamos cuando nos piden
cerrar los ojos
yo te pido lo mismo
sabiendo que vas a mirar hacia atrás
(casi para nadie el adiós es un regalo
comprendo)
es un umbral
te estoy dejando libre
teniendo los ojos bien abiertos
viéndote espiar
y me despido
tiemblo en mi dolor
pero hacia dentro
yo también estoy cruzando
las mismas palabras rotas
también yo estoy sufriendo
también yo perdí
este adiós no es sólo cosa tuya
toda puerta es más triste desde afuera

lo pasaremos mal
en esto no se equivoca
el miedo
la pasamos mal cuando pasarla mal ya no es
una puerta abierta
una puerta que se cierra
es una puerta que se cierra
y con eso ya alcanza
por eso ya duele
porque juntos se está por separado
por eso se soporta
pero si clic sonó la cerradura
qué hacer decime
qué hacer con un corazón que es dos sombras




jueves, 11 de octubre de 2012

No eres ni la sombra de lo que quisiste ser. Traicionero asunto resultó la vida. Ni la mitad de lo 
prometido cumplió el pasado.
Lo esperes o no, vendrá o no. Lo busques o no, lo encontrarás o no. Te prepares o no, te 
servirá o no. 


Todo da igual. Más allá de tus ilusiones y tus planes se desenvuelve la vida.Al dar una vuelta de llave (si se vive solo y es de noche y lo que se hace es cerrar la puerta para 
quedar del lado de adentro) se tiene la sensación de haberle bloqueado los caminos al azur, de 
haberle cortado con la guillotina la cabeza a lo imprevisible



(El futuro ya pasó.
No porque le temas a la larga noche, dios va a existir.
Comprender un sentimiento cuando se ha hecho tarde para salvarte la vida. Es demasiado 
estúpido.
Has entendido que nunca te encontrarás. Lo que ahora no sabes es cómo perder el deseo de 
buscarte.
Ni la sombra. La esperanza fracasó.
Tu aspecto denigra al que eres. La forma te condena)




José Sbarra?¿¿¿''....


Otoño. Que sea otoño. Que sea otoño y que llueva. Mucho. Que haya leños ardiendo en un
brasero. Y un gato. Que haya un gato y que sea negro y que mire de amarillo y  que se
enrosque y que nos enseñe un poco a vivir. Pero por sobre todas las cosas que sea otoño. Que
le falte un vidrio a la ventana. Que entren por ese hueco la lluvia y el frío. Que tengas ganas de 
besarme. Muchas ganas. Que un hombre te espere en otra parte. Que sea otra vez otoño.
Otoño y Que llueva. Y que no vayas. Que te quedes conmigo. Que sea otoño otra vez y que te 
quedes.



No.
Yo no fui el arquitecto de mi propio destino, ni el musicalizador, ni el director de fotografía, ni la 
cortadora de negativos, ni el maquillador. Yo no fui el arquitecto de mi propio destino. No me 
dejaron alcanzar un balde de sangre para llenar alguna vena, ni siquiera pude dar una mano 
para que lo pusieran de pie a mi esqueleto. Nada. No fui invitado a la inauguración de tan 
precario y fundamental monumento. No me pidieron ni la más breve opinión, ni siquiera un sí o 
un no dados con la cabeza. Participaron todos menos yo. Se metieron sin que los llamara. Se 
atribuyeron grados de parentesco, derechos y afinidades. Asistieron a mi entronación para 
vestir de fiesta sus egoísmos, tal vez porque  tampoco a ellos les habían permitido ser los 
arquitectos de sus propios destinos.
Intentaron convencerme de que yo era el arquitecto de mi propia vida cuándo ya me habían 
rajado los cimientos, retorcido las columnas, aplanado la bóveda. tapiado los ventanales, 
humedecido los sótanos, oscurecido las claraboyas y entristecido las raíces del jardín.
Hubo uno que escribió que había sido el arquitecto de su. propio destino. Allá él con su 
andamiaje. Yo no construí nada. No fui el diseñador de la catedral de mi culo ni del burdel de 
mi alma.



Cuántas veces te besé, pequeña. Cuántas veces mi lengua llenó tu boca, la recorrió como una 
fiera asustada y se quedó largo rato sin ganas de salir de tu cueva. Cuántas veces mojé tus 
párpados y tus piernas, y tu espalda y tu entrepierna y tus labios verticales. Cuántas veces tuve 
miedo y felicidad de tenerte y de perderte. Cuántas veces te llené los pulmones con el humo 
de mi tabaco. Cuántas veces te aprisioné en tu cuerpo. Cuántas veces secuestraste mi sexo 
entre las paredes húmedas de tus cavernas y me hiciste saber que nada tenía importancia, que 
no importaba si la vida me andaba bien o me andaba mal o no me andaba. Cuántas veces no 
importó nada más que tu mirada y tus increíblemente flacos brazos. Cuántas veces lloraste y 
cuántas fuiste sólo una pequeña huérfana que se dejaba sodomizar hasta quedarse dormida.




En la oscuridad las palabras golpean contra las paredes. No me dejes. Retumba en el ciclo 
helado su voz diciendo no me dejes.
Caen pesados, heridos de muerte de amor, los sonidos de las palabras en una profundidad sin 
oídos. Un perderse para siempre en el vacío. Un herirse la piel con el filo de la luna. Un 
golpearse contra la indiferencia. Una explosión de venas, huesos y células 
en 
algún 
rincón 
del 
pecho. El dolor impulsando una reacción en cadena. El dolor multiplicando una figura mutilada 
en infinitos espejos. No. Me. Dejes. Un apagarse todas las estrellas de dos en dos de diez en 
diez de mil en mil. No me dejes no me dejes no me dejes.



¿Cómo junto todos los pedazos? No me dejes. Tenés que quedarte conmigo porque solo vos 
sabes si creo en algo a veces. Tenés que quedarte para decirme si está bien o si está mal o si 
no es asunto mío. Tenés que quedarte para decirme quién soy, para que no lo olvide, para que 
no me lleve un rayo hacia el centro de la tierra. No podes irte porque sólo vos sabes si quiero 
seguir viviendo. No me dejes.
Aunque todo sea incierto pedime que salte (yo cambio la música por oír tu voz), pedime que 
salte en la oscuridad pero no me dejes.
No me dejes.